Ciberseguridad: no hay vacuna contra ataques, protegerse es un proceso

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La seguridad digital es una preocupación primordial de las personas y de los negocios. Errores de enfoque y hábitos pueden ser muy dañinos. La mejor forma de hacerle frente a los virus, malware y otras amenazas es comprender que no hay fórmulas mágicas y que se trata de una batalla continua.

Queda demostrado que las amenazas digitales son una realidad para las compañías. Hoy más que nunca los negocios de todos los rubros y regiones enfrentan retos respecto a ciberseguridad. Los ataques de ransomware de mayo y junio, a escala mundial, así lo comprueban. Y especialistas de diversos sectores sostienen que estos ataques no son un error estadístico, pero una tendencia.

El problema que enfrentan las compañías es que hay un divorcio entre los hábitos relacionados a la seguridad física y la digital. Estos son notoriamente distintos sin que exista una razón que lo justifique.

¿Por qué somos tan severos en el mundo real y tan relajados en el digital?

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La seguridad digital de las empresas es un proceso permanente

En el mundo real las empresas contratan agentes de seguridad. Los capacitan. Nadie pensaría en dejar las puertas de una compañía abiertas con los cajones de sus oficinas contables o sus áreas de procesos abiertos, a vista y paciencia de cualquiera que entre y tome esa data crucial.

Nadie en sus cabales tendría como clave de su cuenta bancaria “1234”. Ni colocaría una cerradura para llaves genéricas en la puerta de su casa o de su auto. No damos por descontado que por tener una alarma no nos robarán o por contar con un seguro no seremos víctimas de la delincuencia.

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Y sin embargo en la vida digital sí hay comportamientos que se asemejan a los descritos. Desde los hábitos personales hasta los empresariales. Y no olvidemos, que si los segundos están bien definidos, poco harán si no lo están los primeros: las empresas están formadas por personas.

Si en el mundo físico sabemos que hay que la seguridad se obtiene manteniéndose informado, anticipando riesgos. Evaluando el entorno consistentemente, eso significa que aceptamos que es un proceso. Recordemos los ataques de malware: son programas que cambian, evolucionan. Pensar que la seguridad digital se obtiene de manera inmediata o solo con un antivirus o un firewall potente es contradecir lo anterior. Y sus consecuencias pueden ser gravísimas.

Sociedades digitales: amenazas digitales.

Conforme las sociedades se digitalizan, las amenazas que la han cercado en el mundo físico también se digitalizan. Una característica de la sociedad digital es el cambio rápido y permanente. La Transformación Digital así lo ejemplifica.

La Transformación Digital es un proceso. Este camino por el cual las organizaciones cambian usando herramientas tecnológicas les permite escalar como nunca antes. Los modelos de negocios se modifican, las relaciones con clientes y las operaciones se transforman a pequeña escala, velozmente, hasta convertirse rápidamente en cambios profundos. Esa misma dinámica que puede promover la prosperidad de los negocios, es la que permite que los ataques sean mucho más escalables y sus impactos más nocivos.

Como las compañías avanzan, sus enemigos también.

Con eso queda claro que no se trata de un problema de las áreas de TI. La seguridad, es decir la ciberseguridad, un asunto que involucra a toda la organización. Con entornos tan dinámicos, no solo los CIOs, sino todos los miembros del C Suite de una organización deben tomar una actitud más proactiva ante los ciberataques.

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“Algunos CEO pueden pensar que las inversiones en ciberseguridad son para construir infraestructura, que creando un castillo fortificado logran todo lo que su organización necesita. Con esta idea mental el objetivo de un decisor financiero estará siempre orientado hacia la mitigación del riesgo en lugar de la gestión del riesgo”, advierte un artículo reciente sobre ciberseguridad de Harvard Business Review.

La ciberseguridad es alcanzable. Pero debe reconocerse su naturaleza de proceso. Es un camino continuo. Sin atajos, ni soluciones mágicas, ni vacunas. Así como la transformación digital también es un proceso.

Por ello, más que evitar, los ataques se gestionan. No se pueden desaparecer del radar de los delincuentes digitales ni de sus ondas expansivas. Pero se puede gestionar los ciberataques: detectarlos y contenerlos ágilmente.Y aprender de las vulnerabilidades. Es decir, no basta con tener la infraestructura. Hay que tener el procedimiento adecuado.

Inteligencia Artificial y Ciberseguridad: amenazas y defensas.

El desarrollo de Inteligencia Artificial (AI por sus siglas en inglés) es una tendencia clara en el desarrollo de tecnologías y en el de modelos de negocios. Muchas firmas globales, como Google, tienen una política AI First: es priorizar el uso de inteligencia artificial en sus desarrollos. Esta es una tendencia que solo aumentará.

Son múltiples las voces identifican AI como una oportunidad para los negocios. Pero también como una amenaza para los negocios. Especialmente en términos de ciberseguridad.

“En la medida que los sistemas de AI se vuelven más completos y complejos, empezaremos a ver ataques de ingeniería social más automatizados y sofisticados. Se espera que el aumento de ciberataques cause una explosión en la penetración de redes, robos de data personal y propagación masiva de virus inteligentes”.

-Roman V. Yampolskiy, director del Laboratorio de Ciberseguridad de la Universidad de Louisville.

Esto quiere decir que, en la medida que la tecnología avanza, las amenazas lo hacen también. Pero la misma amenaza es parte de la solución. La herramienta para hacer frente a los ataques proviene de la AI.

Las compañías que identifiquen y diagnostiquen mejor la situación la realidad en la que viven (digital, dinámica, disruptiva y de aprendizaje permanente) serán las que logren gestionar mejor los riesgos y hacer frente a las amenazas con mejores resultados. Incorporar estos elementos al core de sus negocios y a su cultura les dará las herramientas para seguir creciendo.